¿Qué sucede cuando hidratamos de más nuestra piel?
La hiperhidratación se produce cuando hay un exceso de agua en el organismo o cuando la piel recibe más «agua» de la que necesita, alterando su equilibrio natural.
La hidratación es de los pilares fundamentales a la hora de hacerse el skincare o cuidado de la piel.
Beber agua, usar cremas y mantener la piel nutrida es importante para tener el cutis y la dermis suaves, sin imperfecciones y con aspecto fresco. Sin embargo, como en muchos ámbitos, el exceso también puede tener efectos no deseados.
La hiperhidratación se produce cuando hay un exceso de agua en el organismo o cuando la piel recibe más «agua» de la que necesita, alterando su equilibrio natural.
En el cuerpo, puede ocurrir al consumir grandes cantidades de agua en poco tiempo.
Esto puede diluir los niveles de electrolitos en sangre, aunque es una situación poco frecuente y suele darse en contextos muy concretos. No es habitual en una rutina diaria normal, pero es importante entender que incluso el agua necesita consumirse con equilibrio.
En la piel, se trata de una sobrecarga de productos hidratantes que puede afectar a la barrera cutánea.
Cuando se habla de este tópico en skincare, se refiere a una rutina que acumula muchos productos hidratantes o se aplican en capas sin necesidad.
Esto puede generar una piel saturada, con dificultad para mantener su equilibrio natural. En lugar de mejorar, puede reaccionar con cambios en la textura o en su comportamiento habitual.
¿Qué es hidratar la piel?
Significa mantener y aumentar los niveles de agua en la epidermis, específicamente en el estrato córneo, la capa más superficial.
El mecanismo natural de hidratación de la piel depende del equilibrio entre la pérdida de agua y su aporte. Las células del estrato córneo, los corneocitos, tienen la capacidad de retener el agua y retenerla en su interior, lo que ayuda a mantener la piel hidratada.
Pero para que la piel mantenga su hidratación, también se necesita la presencia de lípidos.
Las glándulas sebáceas producen sebo que crea una barrera oleosa para evitar la pérdida de agua.
El Factor Natural de Hidratación (NMF) en la piel atrae y retiene agua, mientras que el manto ácido, una mezcla de sebo y sudor, mantiene el pH adecuado y protege la barrera cutánea.
Por último, la renovación celular constante de la piel cada 28 días, hace que por sí misma renueve todas sus células, deshaciéndose de las células muertas y ayudando a mantener la función de su barrera y su capacidad para retener la humedad.
Cuando la piel está deshidratada, pierde flexibilidad y se vuelve más vulnerable a irritaciones, descamaciones y otros problemas.
¿Qué sucede si la piel se hiperhidrata?
Cuando esto ocurre, puede generar un efecto contrario al deseado.
El exceso de hidratación puede alterar la barrera hidro-lipídica de la piel, lo que hace que esta deje de producir naturalmente la cantidad necesaria de agua. Esto puede hacer que se vuelva más seca, áspera y opaca.
Además, en pieles con tendencia al acné, el exceso de productos hidratantes puede obstruir los poros, agravando los problemas de acné.
Uno de los “síntomas” más comunes es la sensación de piel pesada o saturada. Además, puede volverse más sensible y vulnerable a los daños externos.
Puede aparecer falta de luminosidad, textura irregular o incluso pequeños brotes en algunas personas.
También puede pasar que la piel no absorba correctamente los productos y “todo quede en la superficie”.
Para detectar cuando nuestra piel está hidratada de más, hay señales que indican que necesitamos ajustar la rutina:
- Piel constantemente brillante
- No se siente equilibrada
- Imperfecciones sin motivo claro
- Productos que no absorben
¿Cómo evitar la hiperhidratación?
La clave es elegir productos que se adapten a las necesidades reales de la piel y evitar acumular capas innecesarias.
También es importante observar cómo responde la piel. Si algo no encaja o no funciona para nuestra dermis, ajustar la rutina suele ser más efectivo que añadir más productos.
En cuanto al consumo de agua, mantener una ingesta regular a lo largo del día es más adecuado que beber grandes cantidades.
Fuentes: Primor / Glamour

