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Subió al ring para competir, pero terminó dejando una lección de vida


Aunque una diferencia de peso le impidió pelear por el cinturón en Piquillín, Milton Garay emocionó al contar por qué el boxeo es mucho más que un deporte para él.


Hay pasiones que no se explican con estadísticas, cinturones o récords. Se sienten. Y cuando Milton Garay habla del boxeo, cada palabra deja en claro que encontró mucho más que un deporte: encontró un propósito.

El joven boxeador de Río Primero fue uno de los protagonistas de la noche de boxeo realizada en Piquillín durante la apertura de las vacaciones de invierno organizada por la Municipalidad durante el mes de julio.

Había llegado preparado para disputar un combate por el cinturón de la Asociación de Técnicos de Córdoba, pero una diferencia de peso con su rival impidió que la pelea oficial pudiera realizarse. En su lugar protagonizó una exhibición, en la que dejó una muy buena imagen y se quedó con la victoria.

Más allá de no haber podido pelear por el título, Milton demostró que su mayor fortaleza está en la forma en que vive este deporte. Con apenas 22 años y un año y medio de entrenamiento, ya suma siete peleas, permanece invicto y consiguió dos triunfos por nocaut.

Pero sus logros deportivos pasan a un segundo plano cuando habla de lo que el boxeo representa en su vida.

«Es todo», respondió sin dudar cuando fue consultado por Difusión Noticias. Luego agregó una frase que resume el lugar que ocupa este deporte en su corazón: «Es lo único que hago bien, es lo único que me gusta, es lo único que me siento bueno».

Detrás de cada entrenamiento también hay una motivación muy especial. Milton contó que una de sus mayores inspiraciones es ver orgullosa a su mamá.

«Ella lo vive, lo sufre muchísimo, pero me acompaña para todos lados», expresó con emoción, dejando en evidencia el fuerte vínculo que los une y el apoyo incondicional que recibe en cada paso de su carrera.

Además de las victorias arriba del ring, el joven asegura que el boxeo le cambió la vida. La disciplina, la constancia y el respeto por los horarios son algunas de las enseñanzas que más valora.

«Es algo muy hermoso», afirmó. Y aunque reconoce que a veces no encuentra las palabras para describirlo, está convencido de que este deporte puede transformar la vida de muchas personas.

Por eso, no dudó en dejar un mensaje para quienes todavía no se animan a comenzar.

«Que empiecen, que prueben si es lo que les gusta. El boxeo te saca muchas cosas de la cabeza, te ayuda física y mentalmente. Es algo muy hermoso», aseguró.

Milton también agradeció el acompañamiento de la Municipalidad y destacó la posibilidad de representar a Río Primero cada vez que sube al ring.

Su historia demuestra que, muchas veces, los mayores triunfos no se miden con un cinturón. Se miden con la perseverancia, con el esfuerzo de cada día y con la satisfacción de hacer sentir orgullosa a la persona que más ama.

Cabe destacar que Milton toma clases con el profe Nico Aguinaldo que enseña en los talleres municipales de la localidad de Piquillín.

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