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Cacerola de la Empatía: ¿cómo nació esta red solidaria que une a varias localidades?



Desde hace seis años, Cacerola de la Empatía acompaña a familias que atraviesan situaciones difíciles, articulando la ayuda de voluntarios, vecinos, comercios y colaboradores de distintas localidades. Lo que comenzó como un sueño familiar se convirtió en una red solidaria que brinda alimentos, ropa, medicamentos y oportunidades para quienes más lo necesitan.

En una entrevista con Difusión Noticias, Priscila Selva, Martín Medrano y Emanuel Almirón compartieron la historia de la organización y el trabajo que realizan para responder a las necesidades de la comunidad.

Un sueño que se transformó en acción

La iniciativa nació a partir de un sueño de la mamá de Priscila y tomó impulso durante la pandemia. Mientras brindaba apoyo escolar, Priscila comenzó a escuchar los pedidos de los chicos que necesitaban té, pan o azúcar. Así, lo que empezó con pequeñas ayudas fue creciendo hasta convertirse en un espacio de asistencia para numerosas familias.

“Para mí, los comedores no tendrían que existir, porque si existen es porque estamos fallando como sociedad”, expresó Priscila. Sin embargo, mientras haya necesidades, Cacerola de la Empatía busca ser un sostén para quienes necesitan una mano, sin distinciones de religión, raza o género.

Actualmente, el grupo cuenta con nueve voluntarios y una amplia red de personas que colaboran con donaciones, difusión y traslados.

Mucho más que un comedor

La organización desarrolla distintas acciones solidarias. Los jueves funciona el ropero solidario, abierto a la comunidad de Monte Cristo y a otras localidades. Los viernes se entregan medicamentos a través de una farmacia solidaria, que busca conseguir aquellos que las personas necesitan y no pueden comprar o encontrar.

También distribuyen alimentos, bolsones de mercadería, juguetes, ropa y otros elementos básicos. La ayuda se sostiene gracias a las donaciones particulares, la colaboración de comercios y la difusión de sus necesidades en redes sociales y WhatsApp.

“Somos el puente, el nexo de buenas acciones”, explicó Priscila, al destacar que incluso un pequeño aporte puede resultar fundamental para alguien que lo necesita.

Además de la asistencia directa, impulsan iniciativas para generar oportunidades de trabajo. Durante el verano, facilitan máquinas para cortar el pasto a personas que, a cambio de su labor, aportan alimentos. También adquirieron una motosierra para que adultos mayores puedan cortar leña y venderla, generando ingresos.

Río Primero, un eslabón fundamental

Martín Medrano, vecino de Río Primero, colabora con Cacerola de la Empatía desde hace seis años. Su tarea consiste en recibir donaciones de vecinos de la localidad y de zonas cercanas, y trasladarlas hasta Monte Cristo.

Ropa, mercadería y elementos destinados a los niños forman parte de los aportes que reúne con el acompañamiento de familias, comercios e instituciones. Martín estimó que unas 30 familias colaboran de manera constante desde Río Primero, además de muchas otras que se suman cuando tienen algo para donar.

Su compromiso también alcanza a otras comunidades. Durante la entrevista, contó que participó en acciones de ayuda para familias afectadas por inundaciones en Santiago del Estero y que colabora en la organización de donaciones destinadas al Chaco.

Para esa campaña, señaló que se necesitaban camas, colchones, herramientas, carretillas y elementos para un dispensario que atiende a poblaciones vulnerables.

“Es ponerse en el lugar del prójimo”, expresó al describir el sentido de su tarea.

Una red construida entre todos

La organización destaca el acompañamiento de vecinos, comercios y colaboradores que están presentes desde sus comienzos. Detrás de cada entrega hay un trabajo constante de búsqueda de donaciones, clasificación de ropa, organización y distribución de los recursos.

Priscila también reconoció que sostener esta tarea implica esfuerzo y que existen momentos de agotamiento y frustración. Sin embargo, el apoyo de quienes integran la red permite continuar. Para recaudar fondos, realizan rifas y ferias, y organizan celebraciones para los niños con juegos, juguetes, golosinas y meriendas.

La propuesta se sostiene en una convicción: la solidaridad debe traducirse en acciones concretas, sin distinciones y con participación comunitaria.

Cómo colaborar

Cacerola de la Empatía funciona en 25 de Mayo 348, barrio Centro, Monte Cristo. En Río Primero, Martín Medrano recibe donaciones en Cipriano Malgarejos 319, para luego trasladarlas a la organización.

Quienes deseen colaborar pueden acercar ropa, alimentos, medicamentos, juguetes y otros elementos de primera necesidad. También pueden sumarse difundiendo los pedidos y conectando a personas dispuestas a ayudar con quienes atraviesan situaciones difíciles.

A seis años de su nacimiento, Cacerola de la Empatía demuestra que la solidaridad no depende de una sola persona ni de una localidad: se construye con pequeños gestos, compromiso y una red que crece cada vez que alguien decide tender una mano.

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