Carnavales Regionales 2020: un gran paso adelante en la inclusión

La 10ª edición de la fiesta más grande de la región, se destacó por ser la más inclusiva de todas. Monte Cristo fue una gran prueba superada para este «nuevo carnaval».


Detalles que no lo son tanto, y que a veces hacen la diferencia, muchos de ellos se vieron varios en la primera noche de los Carnavales Regionales 2020.

El carnaval regional más inclusivo se vio el pasado Sabado 1º de febrero en la ciudad de Monte Cristo. Allí, en la Plaza Sarmiento, ante un gran marco de gente, tanto público como organización pudieron corroborar que los cambios pueden ser buenos, y bienvenidos sean si son para incluir a todos los vecinos en esta gran fiesta.

Alai de Río Primero (junto a su batucada Luz de Noche), fueron la nota destacada por su temática de «Superhéroes», en donde incluyeron a personas con capacidades diferentes, que estuvieron insertados (sería redundante decir incluídos), en su desfile por la calle Luis Tagle.

No haberlos separado en otro grupo, y convocarlos a ser parte de Alai, fue un paso enorme hacia la verdadera inclusión. Y la gente en las tribunas celebró mucho eso.

Taperiguá de Monte Cristo, dándole lugar a personas de la tercera edad que también quisieron ser parte del evento, fue otra de las perlitas. Que, aunque no era la primera vez que se realizaba, no deja de ser elogiable.

Alma Carioca de La Puerta, Tantacuma de Piquillín y la Tribu de Villa Santa Rosa, por supuesto que hicieron su aporte, permitiendo en varios casos, que los roles ya no sean definidos por género: se pudo ver mujeres en batucada y a hombres bailando en comparsas.

El reemplazo de la categoría de «reina del carnaval», por el de embajador (o embajadora), fue quizás de los más polémicos de esta edición, pero aceptado por la mayoría.

Otro pasito adelante, porque la inclusión no sólo habla de la mal llamada discapacidad, también se refiere a los géneros, a la raza, la nacionalidad, a las clases sociales y a las mujeres. Sí, a las mujeres también, sobre todos a las que quieren participar de la fiesta, pero desde otro lugar al históricamente asignado para ellas. Para esas mujeres, el abanico de posibilidades fue mucho más amplio en este carnaval.

Todos los items anteriormente mencionados, son inherentes a la organización del carnaval regional en conjunto, y también algunos de cada delegación en particular. A los organizadores de la velada en Monte Cristo corresponde reconocerles la invitación a la comunidad boliviana a ser parte y el «stand de la mujer», que brindaba información, contención y acompañamiento a la mujer, tratando de evitar el «acoso carnavalero».

Seguramente en las restantes cuatro veladas, seguiremos destacando más acciones inclusivas. Y lo seguiremos haciendo hasta que deje de ser lo «raro» y pase a ser algo totalmente normal.

Quedará pendiente, seguramente para otras ediciones, ver alguna mujer participando en la categoría mejor repique y a un hombre tratando de ser mejor pasista. Seguramente no tardará en llegar.

Compartir en: