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Cristian Vega León: un alma de sommelier que se define como un Tannat


En el Día Internacional del Sommelier, comparte recuerdos, aprendizajes y la pasión que lo llevó a descubrir que el mejor vino no siempre es el más caro, sino el que permanece en la memoria.


Hay vinos que se olvidan apenas se termina la copa. Y hay otros que permanecen en la memoria durante décadas.

En el Día Internacional del Sommelier, Cristian Vega León compartió una charla en la que habló de pasión, recuerdos y de ese vino que, más de treinta años después, todavía sigue acompañándolo.

Hace casi tres años que obtuvo su título de sommelier, aunque su vínculo con el vino comenzó mucho antes, impulsado por algo tan simple como poderoso: la curiosidad.

«Por amor», responde cuando se le pregunta qué lo llevó a formarse. Y enseguida aclara que habla del amor al vino, de las historias que lo rodean y de los momentos que puede generar.

«El amor puede venir después de compartir una botella o de regalar una», reflexiona.

Cuando define qué significa ser sommelier, tampoco recurre a tecnicismos. Habla de acompañar.

«Es guiar a las personas, ayudarlas a encontrar lo que buscan para un momento especial. También es formar parte de pequeños rituales que, para quienes los disfrutan, pueden llegar a ser mágicos».

«Ser sommelier también es acompañar pequeños rituales que pueden llegar a ser mágicos.»

Y quizá allí esté la esencia de su profesión: transformar una simple elección en una experiencia.

Durante la conversación surgió una pregunta que lo hizo viajar varias décadas hacia atrás: ¿cuál fue el primer vino que realmente lo sorprendió?

La respuesta no apareció enseguida. Los recuerdos tardaron unos minutos en acomodarse. Pero finalmente llegó.

«Hace más de treinta años tomé un Viognier de Zuccardi que me voló la cabeza. No recuerdo el nombre comercial, pero fue ese vino».

Lo dijo con la satisfacción de quien acaba de reencontrarse con una parte de sí mismo.

A la hora de hablar sobre los errores más comunes que cometen quienes se acercan al vino, Cristian considera que todavía existen muchos prejuicios.

«Creer que un vino es mejor porque es más caro, o pensar que los blancos son para mujeres y los tintos para hombres. El vino no entiende de esas etiquetas».

Por eso insiste en que la mejor forma de aprender es animarse a probar.

Ir a catas, visitar bodegas, conversar con otros aficionados y, sobre todo, dejar de lado los prejuicios.

«No hay que cerrarse pensando que un vino no nos va a gustar».

Cuando se le pregunta cuál es el mejor vino, su respuesta resume una filosofía de vida.

«El mejor vino es el que más le gusta a cada uno.»

Y agrega algo aún más interesante: ese vino puede cambiar con los años, con las experiencias y con los momentos que atravesamos.

«Y eso es totalmente válido y hermoso».

Entre las regiones argentinas que más admira menciona a Salta por la profundidad y personalidad de sus vinos, y a Gualtallary por la calidad de sus terruños. Pero también hace una pausa para destacar el crecimiento de las bodegas cordobesas.

«Las tenemos prácticamente en el patio de casa y cada vez sorprenden más».

Antes de despedirse llega una pregunta inevitable.

Si tuviera que describirse como un vino, ¿cuál sería?

La respuesta sale rápida:

«Un Tannat. Por la intensidad».

Después se ríe.

Y cuando se le pregunta si realmente se reconoce en esa descripción, responde con sinceridad:

«Creo que sí. Lo reconozco. Para bien o para mal».

Tal vez por eso el cierre de la charla resulta perfecto.

En el Día Internacional del Sommelier, si pudiera levantar una copa para brindar, no elegiría el vino más famoso ni el más costoso.

Buscaría aquel Viognier que lo sorprendió hace más de treinta años.

Porque después de todo, el vino no se trata solamente de aromas, variedades o etiquetas.

Se trata de las personas, de los momentos compartidos y de los recuerdos que una copa puede guardar para siempre.

Y quizás por eso, en este Día Internacional del Sommelier, Cristian no eligió brindar por un premio ni por un reconocimiento.

Eligió brindar por un recuerdo.

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