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El futuro llegó: chips cerebrales prometen curar parálisis y generan debate por la privacidad


China dio luz verde al primer implante comercial capaz de restaurar movimientos y abre una nueva era en la conexión entre cerebro y tecnología.


Hace menos de diez años, pensar que iba a haber personas con un dispositivo insertado en el cerebro sonaba a algo sacado de una película de ciencia ficción y, sin embargo, hoy en día es una realidad.

Un hombre de 39 años en China logró en octubre sujetar un bolígrafo y escribir, resultado de casi un año de intensa rehabilitación gracias a un chip implantado en su cerebro.

Dong Hui quedó paralizado del cuello hacia abajo en 2017 debido a un accidente de tráfico y recientemente, la Administración Nacional de Productos Médicos de China dio luz verde a un producto de interfaz cerebro-ordenador.

El dispositivo, denominado NEO, es el primer producto de estas características, de carácter invasivo aprobado en el mundo para su uso comercial. 

Pacientes de entre 18 y 60 años que sufren parálisis en las extremidades por lesiones medulares, pero que conservan cierta función residual en sus brazos, pueden acceder a esta alternativa.

En esta primera etapa, se usará para la cura de lesiones medulares y parálisis al mejorar y recuperar el sistema nervioso de los pacientes, como el caso de Dong. Más adelante, buscarán ayudar a las personas que sufren depresión, epilepsia, ictus y Parkinson.

Aunque la investigación en BCI lleva décadas desarrollándose, la decisión de las autoridades chinas permitirá su fabricación a gran escala y uso clínico habitual.

Para Dong, la tecnología es mucho más que un avance científico, pues supone la recuperación de su identidad: “No podía creer que fuera capaz de escribir de nuevo”.

Su operación duró 90 minutos. Tras la intervención, empezó un entrenamiento y proceso de aprendizaje.

“En el noveno día de mi entrenamiento, mi mano derecha agarró con éxito una pelota sin el guante”, explicó el propio paciente, “ese fue el momento del milagro”, dijo.

Hay quienes comparan NEO con otros proyectos similares, como el chip N1 de Neuralink (propiedad de Elon Musk).

Sin embargo, la diferencia es que el dispositivo Chino se considera relativamente menos invasivo.

Mientras que el de Neuralink penetra directamente en la corteza cerebral, los sensores de NEO se colocan sobre la duramadre, la capa externa que protege el cerebro. 

El chip ha sido desarrollado por Neuracle Technology, una start-up con sede en Shanghái, en colaboración con investigadores de la Universidad de Tsinghua en Pekín.

El diseño de Neuracle presenta menores riesgos de hemorragia o degradación de la señal a largo plazo, según expertos, quien también destacan que el fuerte apoyo de China a su industria de BCI también ha permitido que el NEO fuese puesto en una vía regulatoria acelerada. 

En comparación, el proceso de aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) puede llevar varios años.

Otros proyectos similares ocurrieron en España, donde dos personas ciegas lograron reconocer formas simples por chips en sus cerebros que envían estímulos eléctricos que evocan percepciones visuales.

A su vez, este prototipo destaca porque también permite ‘leer’ las respuestas neuronales de los pacientes.

Ambos voluntarios, que no tenían visión alguna, llevaron estos implantes durante seis meses en los cuales recibieron estimulación diaria en la que variaban la intensidad de corriente, la frecuencia de los pulsos bifásicos y la duración de la estimulación para analizar los cambios de comportamiento y ver cómo les afectaba.

Algunos esperan que, cuando estos chips sean más seguros, incluso las personas sanas se los implanten para obtener una ventaja competitiva.

Sin embargo, expertos advierten que el principal problema es la privacidad.

Una vez que permites que accedan a nuestra actividad cerebral, estamos permitiendo el acceso no sólo a lo que hacemos, sino potencialmente a lo que pensamos, lo que creemos y lo que sentimos, explican especialistas.

Fuentes: El Economista / La Vanguardia

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