Por qué muchos usuarios dejan Whatsapp para pasarse a Signal y a Telegram


Mucha gente ya no usa la app de Facebook por los nuevos términos y condiciones. Aún así sigue siendo ampliamente la más popular entre todas.


Luego de actualizar los términos y condiciones de Whatsapp, a principios de enero, el servicio de mensajería por chat más usado del mundo en celulares, tuvo que volver sobre sus pasos.

Pero esto tuvo fuertes consecuencias: Signal y Telegram registraron un gran incremento en las descargas desde las tiendas de apps de Apple y Google, mientras que Whatsapp experimentó una baja significativa.

Se trata de números que, explicados, dan cuenta de un fenómeno complejo que es la relación entre los usuarios y lo que las aplicaciones “sacan” de ellos: información.

Para poner en contexto, Sensor Tower, una empresa de análisis de aplicaciones para móviles, dijo semanas atrás que Signal registró 17.8 millones de descargas en Apple y Google del 5 al 12 de enero. Eso es 61 veces más que las 285.000 descargas que tuvo la semana anterior.

Telegram, una aplicación de mensajería que ya era popular en distintas partes del mundo, tuvo 15.7 millones de descargas en el mismo periodo, lo que representó casi el doble de las 7.6 millones que registró la semana previa.

WhatsApp, en tanto, sumó 10.6 millones de descargas, menos de las 12.7 millones que había tenido antes de sus nuevas políticas de privacidad.

Ahora bien, ¿por qué tantos usuarios se pasaron a Signal y Telegram?

Whatsapp tiene un sistema de encriptación de mensajes “end to end”, esto es, de punta a punta. Esto significa que los mensajes que enviamos con nuestros contactos sólo son leídos por ese contacto y nosotros, y nadie más.

Pero cuando damos el salto a la parte corporativa de Whatsapp, donde Facebook invirtió la mayor parte de su dinero -y esfuerzos- este último tiempo, la cosa cambia: si chateamos con un negocio para comprar algún producto o contratar un servicio, Facebook puede ver y usar esos datos para tirarnos publicidades.

Esto fue lo que los nuevos términos y condiciones agregaban, y lo que despertó las críticas y el estado de alerta de los expertos en seguridad y protección de datos personales. 

Es así: tanto WhatsApp como Signal y Telegram utilizan cifrado de extremo a extremo, lo que significa que las empresas (y las fuerzas de seguridad) no pueden leer sus mensajes.

Pero a diferencia de Facebook, que obtiene miles de millones de la extracción de datos de personas para publicidad targeted (esto es, dirigida a nuestros intereses a partir de la información que recolecta), Signal es administrado por una organización sin fines de lucro.

EL «GRAN ERROR» DE WHATSAPP

WhatsApp no se hizo ningún favor cuando recientemente notificó a sus usuarios que si no aceptaban una nueva política de privacidad para el 8 de febrero, no podrían seguir utilizando la aplicación.

El aviso hacía referencia a los datos que WhatsApp comparte con Facebook, algo que, aunque no es del todo nuevo, alejó a muchos usuarios.

Los expertos temen que el cambio pueda reflejar una avalancha de usuarios conservadores que buscan alternativas a plataformas como Facebook, Twitter y Parler.

La confusión por el aviso, aunada al historial de Facebook en temas de privacidad, obligó a WhatsApp a aclarar su actualización a los usuarios.

La compañía dijo que su actualización “no afecta la privacidad de sus mensajes con amigos o familiares en ninguna forma”, y añadió que los cambios en la política eran necesarios para permitir a los usuarios enviar mensajes a las empresas en WhatsApp.

La notificación “proporciona más transparencia sobre cómo recolectamos y utilizamos los datos”, señaló la compañía.

POPULARIDAD

Lo cierto es que WhatsApp sigue siendo, por mucho, la aplicación de mensajería más popular de las tres, y hasta ahora no hay ninguna evidencia de un éxodo masivo.

Pero el relevamiento de Sensor Tower estimó que Signal se instaló unas 58.6 millones de veces a nivel internacional desde 2014. En ese mismo periodo, Telegram registró 755.2 millones de instalaciones y WhatsApp unas impactantes 5.600 millones, casi ocho veces más que Telegram.

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