Registran pérdidas de hasta el 70% los medios de comunicación regionales

Dypra realizó un relevamiento en medios comunitarios, cooperativos o mipymes, y calificó la situación económica como “dramática” y en algunos casos casi “terminal”.


“La situación de los medios de comunicación regionales en general es dramática y a punto de convertirse en terminal si no hay un auxilio urgente por parte del Gobierno nacional”, aseguró Jorge Conalbi, presidente de la entidad cooperativa Diarios y Periódicos Regionales Argentinos (Dypra).

En diálogo con La Nueva Mañana, Conalbi aseveró que el Estado nacional lanzó una serie de programas para auxiliar a la mayoría de las ramas de la actividad económica en el marco de la pandemia Covid-19, y agregó: “Esperamos que haga lo mismo con la nuestra. Creemos que tuvo intenciones de hacerlo, pero no encontró los caminos para llegar a este sector”.

Según precisó, la mayoría de estos medios se encuadran bajo la figura del monotributo, y varios bajo la informalidad, que conforman el 40% o 45% de la actividad económica del país.

“Lo dramático de la situación tiene que ver con la caída abrupta de publicidad, porque con el aislamiento social, preventivo y obligatorio, la actividad comercial está absolutamente parada y cuando se reactiva, lo hace mínimamente. La mayoría de nuestros anunciantes están sufriendo pérdidas gigantescas, con lo cual la publicidad no solamente es una inversión que les cuesta hacer, sino que demás no encuentran el sentido en publicitar si no pueden vender sus productos”, explicó Conalbi, y agregó: “Los ingresos publicitarios cayeron a niveles bajísimos. En un relevamiento que hicimos, vimos que hay pérdidas de entre 60% y 70% en algunos medios”. 

Otra dificultad que menciona Dypra es la caída de venta de los ejemplares en los medios gráficos.  Sin gente en la calle, es imposible vender diarios o periódicos. A esto se le agrega que la mayoría de estos medios no tienen impresión propia y mandan a imprimir a otras gráficas. Por el otro, muestran dificultades en la circulación para que sus publicaciones que lleguen a los kioscos o suscriptores. Simultáneamente, en este período de cuarentena, los costos de impresión y los insumos han sufrido notorios aumentos. 

Ayudas que no llegan al sector

En el marco del aislamiento, el Gobierno nacional lanzó tres líneas centrales de ayuda para mitigar los efectos de la crisis económica. Estos son el IFE, el pago del 50% de los salarios en pymes y los créditos a tasa 0 hasta 150 mil pesos para monotributistas y autónomos. “En la mayoría de los casos, estas ayudas no llegan a estos medios regionales”, aseguró Conalbi.

“En el caso del IFE, estas pequeñas empresas dueñas de medios no califican para una ayuda de un programa social para los sectores más vulnerables”, indicó. 

Sobre el ATP para el pago del 50% de los salarios a empresas privadas, si bien algunas pymes y otras grandes empresas del país como el grupo Techint o Clarín se vieron beneficiadas, “muchos medios de comunicación regionales no pudieron acceder porque se manejan en su mayoría con contratos de locación de servicios o con monotributistas que colaboran en un periódico, en la radio, en el canal de televisión, y así va conformando su salario. Algunos poquitos accedieron a este programa, pero es un porcentaje ínfimo, el 15% de los consultados”, señaló Cobaldi. 

En cuanto a la línea a tasa cero para monotributistas y autónomos hasta 150 mil pesos, Conalbi dijo que prácticamente ninguno de los medios pudo acceder porque son proveedores de los gobiernos provincial y municipal. La norma de estos créditos excluye directamente a los proveedores del Estado, explicaron desde Dypra. 

“Acá hay que decir que, si esos Estados cumplieran con el pago de las publicidades en tiempo y forma, probablemente esos medios no necesitarían ningún crédito. Pero hay un atraso grandísimo en el pago de las pautas publicitarias contratadas”, enfatizó, y aclaró además que más del 90% de los medios de comunicación regionales no reciben pauta del Gobierno de la Nación. 

Pedidos de audiencia

A partir del relevamiento realizado, en el que se consultó a los medios asociados en todo el país sobre su situación económica como consecuencia de la pandemia, Dypra solicitó audiencias con carácter de urgencia a la Secretaría de Medios y Comunicación de la Nación que encabeza Francisco Meritello y con el ministro de Producción, Matías Kulfas. “Y como Diarios y Periódicos Regionales Argentinos es una cooperativa, también pedimos reunirnos con el presidente del INAES, Mario Cafiero. Estamos esperando respuestas”, dijo.

“Estamos preparando, además, una amplia campaña de difusión sobre esta situación, para insistir en una iniciativa que venimos proponiendo desde principios de 2018: la urgente sanción de una ley de financiamiento del pluralismo y la diversidad comunicacionales. Hace falta la creación de un fondo para el sostenimiento para garantizar el paso y la reconversión de los medios de comunicación regionales, para poder coexistir con los medios vinculados a los grupos de capital concentrado. Proponemos que ese fondo se constituya cobrando un canon a las empresas digitales de contenidos globales”, explicó Conalbi.

Y concluyó: “Así como es imposible pensar en la democracia sin diferencias de opiniones, también es imposible pensar en el pluralismo informativo y en la diversidad comunicacional, sin la existencia de los medios de comunicación regionales. Ellos son los que, en su mayoría, expresan los sentires, la cultura y defienden los intereses de las regiones y de sus localidades a lo largo y lo ancho del país”. 

Realidades similares en los diarios y publicaciones del interior

El panorama descrito por Dypra se ve replicado en los periódicos y portales web, tanto sea del interior provincial como nacional. 

Víctor Valente, de La Unión Regional en las Sierras Chicas en Córdoba, explicó a La Nueva Mañana: “Los medios de la segunda escala, pymes, comunitarios, que hacemos periodismo en su expresión más pura, venimos hace cuatro años padeciendo los avatares de la crisis económica, a raíz de la caída de consumo, la pérdida de las fuentes de trabajo, y del cierre de negocios. En nuestros medios dejamos de tener anunciantes, vimos disminuidas nuestras páginas, y ahora, con la pandemia, esa crisis se agravó. La situación es catastrófica”. 

La Unión regional pasó de imprimir 20.000 ejemplares y tener 40 páginas en 2015, a 5.000 ejemplares y 16 páginas por estos días. Cuenta con pautas del Estado provincial y de municipios, pero sus montos se vieron disminuidos. Y a los pedidos de subsidio o publicidad al Gobierno nacional, hasta el momento no obtuvieron respuesta.

 “Entendemos que es necesaria una transformación y una reconfiguración de nuestras formas de trabajar. Sabemos que las ediciones impresas hoy están perdiendo presencia, pero en las comunidades en la que nosotros nos desarrollamos, la gente se quiere seguir viendo en el papel. Por lo tanto, seguimos apostando a la gráfica, a pesar de que el papel es carísimo. Pasarnos a lo digital es sumamente difícil porque nos cuesta monetizarlo. En ese sentido los medios hegemónicos nos llevan mucha ventaja”, comentó Valente. 

Una de las propuestas de este medio es que los Concejos Deliberantes de cada comunidad declaren a los medios de comunicación locales y regionales “bienes o sujetos de protección cultural”. “No pretendemos pauta publicitaria sino valorización de nuestros medios y que, ante la eventualidad de una emergencia económica como la actual, el Estado se convierta en la salvaguarda para que no desaparezcan”. 

Por su parte, Alejandro Gómez, del periódico La Jornada de Villa Carlos Paz, describe el impacto de la crisis sanitaria como “muy fuerte”. “Nos pegó de lleno en la cuestión económica, específicamente en el ingreso de los auspiciantes. En nuestra ciudad, cuya actividad central es el turismo, esa paralización se vio reflejada en la pauta publicitaria”, dijo. 

Si bien La Jornada no disminuyó la cantidad de ejemplares que imprime, sí mostró dificultades con la logística, ya sea con el traslado de los periódicos desde la imprenta (en Entre Ríos) hasta Carlos Paz, como también su distribución interna. “La Jornada es un periódico mensual de distribución gratuita y una buena parte de nuestros ejemplares se reparte en bares y confiterías. Como en la actualidad, están cerrados, tuvimos que rediseñar la distribución para llegar a lugares que permanecen abiertos como panaderías o farmacias”, graficó Gómez. 

Para completar el panorama, comentó que su medio no cuenta con ningún aporte publicitario por parte del Gobierno municipal de Villa Carlos Paz, y que la pauta provincial presenta demoras en el pago. 

Este informe fue realizado por DYPRA y la nota publicada en la edición impresa de La Nueva Mañana.

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