Santi Bustos Burdisso, el niño de Río Primero que con apenas 9 años ya es campeón provincial de equitación
El joven jinete se consagró en la categoría Iniciados Menor del Campeonato Cordobés junto a su caballo Arión, después de apenas diez meses de competencia.
Con apenas 9 años, Santi Bustos Burdisso ya sabe lo que significa prepararse, viajar, competir, equivocarse y volver a intentarlo. Desde Río Primero viaja tres veces por semana a Córdoba para entrenar en equitación y, después de apenas unos diez meses de competencia, acaba de conseguir un importante logro: se consagró campeón provincial en la categoría Iniciados Menor del Campeonato Cordobés, junto a su caballo Arión.
Pero detrás de ese título hay mucho más que una medalla. Hay horas de entrenamiento, compromiso, una familia que acompaña y una pasión que comenzó casi de casualidad.

De la escuela al entrenamiento
Todo comenzó en diciembre, cuando Santi tuvo la posibilidad de probar con los saltos. Le gustó, quiso seguir y poco después apareció un nuevo objetivo: competir.
Desde entonces, tres veces por semana, después de salir de la escuela alrededor del mediodía, emprende viaje desde Río Primero hacia Córdoba para entrenar.
Cada jornada implica aproximadamente una hora y media de trabajo. Allí no solo practica los saltos, sino también la preparación física, el trabajo con el caballo y todo lo necesario para mejorar como jinete.
Su entrenador, Raúl Restifo, destaca especialmente su compromiso. Lo define como un chico obediente, aplicado y con muchas ganas de aprender. Incluso tiene un apodo para él: “Sarmientito”, porque prácticamente nunca falta a los entrenamientos.
Según cuenta Raúl, Santi disfruta de las exigencias y busca permanentemente superarse. Una actitud que resulta fundamental en una disciplina en la que el vínculo entre jinete y caballo es parte central de cada competencia.

Un campeonato que llegó después de pocos meses
El esfuerzo comenzó a dar sus frutos.
La definición del Campeonato Cordobés se disputó durante dos jornadas. En la primera, Santi terminó en el primer lugar y, en la segunda, fue tercero.
La suma de puntos de ambas fechas le permitió consagrarse campeón provincial en Iniciados Menor junto a Arión.
El logro tiene un valor especial si se tiene en cuenta que llevaba alrededor de diez meses compitiendo.
Pero lejos de conformarse con ese resultado, ya tiene nuevos objetivos. Actualmente participa en el Campeonato de Escuelitas y en el Campeonato Federal.
En Escuelitas continúa sumando puntos de cara a la definición, mientras que en el Federal busca quedar entre los mejores de su zona para conseguir la clasificación a la instancia nacional.
Este año, esa final se realizará en Córdoba y se disputará durante tres jornadas consecutivas.

Arión, mucho más que un caballo
En este recorrido hay un compañero fundamental: Arión.
Tiene 18 años y una extensa trayectoria en la equitación. Comenzó a competir cuando tenía apenas cuatro años y durante muchos años realizó saltos de mayor altura que los que actualmente realiza junto a Santi.
Hoy trabajan sobre saltos de aproximadamente 60 a 70 centímetros, de acuerdo con la categoría y el proceso de aprendizaje del joven jinete.
Arión también requiere cuidados especiales: necesita un seguimiento permanente, con cuidados específicos, alimentación y herrajes especiales.
Para Santi, aprender equitación también significa aprender a conocerlo, cuidarlo y trabajar junto a él.

Una pasión que viene de familia
El vínculo con los caballos tampoco es casual.
Su mamá fue amazona. Comenzó a practicar el deporte a los 17 años y compitió durante varios años, hasta aproximadamente los 22. En ese momento decidió dejar las competencias para comenzar sus estudios de Veterinaria, aunque nunca se alejó del mundo de los caballos.
Por eso, verlo ahora seguir ese camino representa una emoción especial.
“Es un orgullo y me enorgullece la valentía que tiene para hacer este deporte y el carácter que va forjando en esta disciplina”, expresó.
Su papá también tiene una relación cercana con los caballos y participa como apadrinador de jineteadas.
Así, una pasión que forma parte de la historia familiar hoy encuentra en Santi una nueva generación.
Sus padres lo acompañan en los entrenamientos, los viajes y las competencias, compartiendo con él cada paso de este proceso.

Una disciplina que enseña mucho más que a saltar
Para la familia, la equitación también es una forma de aprendizaje.
La disciplina exige responsabilidad, paciencia, capacidad para tolerar la frustración, rapidez para tomar decisiones y, sobre todo, control de las emociones.
Porque el caballo también siente. Y el vínculo entre jinete y animal requiere confianza, concentración y trabajo constante.
Santi aprende además que no siempre se gana. Que hay días buenos y otros que no salen como se esperaba. Y que competir no significa solamente superar a los demás, sino también intentar superarse a uno mismo.
Su mamá explica que cuando el objetivo está puesto únicamente en ganar, los nervios pueden jugar en contra. En cambio, cuando se disfruta el proceso, se aprende y se busca hacer las cosas cada vez mejor, los resultados aparecen como consecuencia.
Y quizás ahí esté una de las enseñanzas más importantes que Santi se lleva de este deporte.

Un campeón con mucho por aprender
A sus 9 años, Santi ya tiene un campeonato provincial en su trayectoria, pero también tiene claro que todavía queda mucho por aprender.
Cada semana vuelve a hacer el mismo recorrido: sale de la escuela, viaja a Córdoba y se encuentra con Arión para entrenar.
Entre viajes, competencias y horas de preparación, está construyendo mucho más que una carrera deportiva. Está incorporando constancia, responsabilidad, paciencia, esfuerzo y la capacidad de seguir adelante cuando las cosas no salen como esperaba.
El campeonato provincial es un logro enorme para un niño que lleva apenas unos meses compitiendo. Pero, sobre todo, es la confirmación de que aquella decisión de probar un salto en diciembre abrió una puerta que Santi hoy quiere seguir atravesando.

