Afirman que se quemaron 146 mil hectáreas en las sierras


La Asamblea Paravachasca relevó distintos datos acerca del fuego que azota a Córdoba. Sostienen que es consecuencia de la falta de políticas ambientales.


La Asamblea Paravachasca, que agrupa a vecinos y organizaciones autoconvocadas de ese valle, dio a conocer el resultado del relevamiento que realizaron acerca de los incendios que azotan a las sierras. A través de datos públicos, el equipo técnico de la asamblea llegó a la conclusión de que un total de 146.600 hectáreas fueron quemadas.

Se trata de la mayor superficie afectada en 20 años y el equivalente a tres veces la ciudad de CórdobaPuntualmente en Paravachasca se quemaron 16.300 hectáreas, el mayor número en la historia.

Diego Aranda, integrante del equipo técnico de la Asamblea, explicó a La Nueva Mañana que «gran parte de esa cantidad de hectáreas» se quemaron durante el mes de septiembre.

«El 90% de lo quemado corresponde a zonas de conservación de bosque nativo. En tanto, en los últimos 10 años en Córdoba se quemó en los mismos lugares, algo que no es casualidad y pone de manifiesto la ineficacia de las políticas ambientales y del Plan de Manejo del Fuego«, sostuvo.

Desde la Asamblea sostienen que esa quema intencional tiene objetivos inmobiliarios y agrícolas: «La zona de bosque nativo que se quema tiene el amparo legal, pero aún así se da el cambio de uso de suelo porque no hay control. Avanzó la urbanización sin planificación y vemos loteos sobre terrenos de conservación. Decimos que quemar es una nueva forma de desmontar«.

«La propuesta de modificación de la Ley de Bosques del Ministerio de Ambiente de la Nación tiene como punto central avanzar con ganadería integrada sobre las zonas de conservación amarillas«, agregó Aranda. Otro de los puntos que resaltan es la construcción de la autovía de montaña en Punilla: «Se va a construir por zonas de conservación afectadas este año por incendios«.

En otro punto, Aranda comentó que es innegable la falta de lluvias en Córdoba, pero que se trata también de una consecuencia ambiental.

«La sequía se da en un marco de nefastas políticas ambientales y la tala de bosque degradó el ecosistema. No hay arbustos y pastizales nativos que contengan y hagan el efecto de esponja en las sierras. Claramente también tiene que ver con la sequía estacional, que no es natural«, dijo.

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